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San Patricio también es murciano (y lorquino)

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  Nunca pisó nuestra tierra pero mil años después de su muerte, el santo patrón de Irlanda comenzó a ser venerado en el Reino de Murcia. En la victoria cristiana en una batalla de las postrimerías de la Edad Media encontramos el motivo.       Cada 17 de marzo, buena parte del mundo se tiñe de verde para celebrar una fiesta que ha terminado por sobrepasar tanto el entorno geográfico como el contexto religioso y cultural en el que tuvo su origen. Es el Día de San Patricio. La diáspora irlandesa presente en muchas partes del mundo y, por qué no decirlo, la misma globalización que ha popularizado tradiciones como Halloween o el Año Nuevo Chino, han contribuido a extender el conocimiento y el gusto por esta celebración. Aún sin saber muy bien quién fue o qué hizo San Patricio, muchos se visten de “leprechauns” o duendes, beben cerveza negra y escuchan música celta en esta jornada en la que el verde, el color que identifica a la que por algo es llamada la Isla Esmeral...

La Almoloya. Pliego

  Podríamos decir que se trata de la hermana menor de La Bastida, la gran urbe prehistórica localizada en la no muy distante Totana. Pero ser más pequeña no significa necesariamente que este lugar no haya ofrecido hallazgos de gran calado, fundamentales para comprender la ya bastante compleja sociedad de la época y sus curiosas características.     En medio de un paisaje agreste y sobre el alto de La Almoloya, un cerro testigo a 561 metros sobre el nivel del mar, se sitúan los restos de lo que fue un importante asentamiento de la cultura argárica, en la Edad del Bronce. El que fuera tan estratégico enclave se emplaza justo en el límite de los municipios de  Mula y Pliego pero mucho más cercano a esta última localidad.    La existencia de este yacimiento fue dada a conocer en 1944 por el ingeniero y reconocido arqueólogo murciano Emeterio Cuadrado aunque no fue hasta 2013, en el contexto de las excavaciones de La Bastida en Totana dirigidas por la Unive...

El monte Ope. Archena

  Paisaje, historia y también misterio son los ingredientes que hacen especial al monte de referencia para todos los archeneros. La enorme cruz que lo corona y que lo hace reconocible en la lejanía hunde sus raíces en una antigua leyenda, teniendo como misión proteger el lugar y conjurar cualquier presencia maligna en el mismo.      A pesar de una reducida extensión territorial, con solo 16 kilómetros cuadrados, el municipio de Archena cuenta con lugares muy interesantes desde diversos puntos de vista. Uno de ellos es el monte Ope, un cerro de roca caliza situado al norte del casco urbano y visible desde muchas zonas del mismo. Este cerro, que llega en su cumbre a los 276 metros sobre el nivel del mar, no solo constituye la principal elevación archenera sino que es también la más emblemática para los habitantes de la localidad.    Espacio ideal para la práctica del senderismo, además de ser un mirador privilegiado desde el que se puede divisar una amplia y ...

El Cabezo Gordo. Torre Pacheco

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  Su nombre define de una forma tan popular como gráfica el tamaño de esta montaña que emerge en la amplia planicie pachequera, una mole de mármol que ha demostrado ser también un enclave paleoantropológico de enorme importancia, fundamental para el conocimiento de la presencia de los primeros seres humanos en esta esquina del continente europeo que hoy es la Región de Murcia.      Nioger, CC BY-SA 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0>, via Wikimedia Commons Se trata del principal punto de referencia en medio de la llanura litoral que une el Campo de Cartagena y el Mar Menor y es la única elevación de todo el municipio de Torre Pacheco. Por eso y por la amplia superficie que ocupa es llamado el Cabezo Gordo, a pesar de alcanzar solo los 312 metros de altitud. Aún asi, desde el auténtico mirador natural que es su cima, se puede divisar un extenso territorio y sus localidades, más aún en los días claros, y por supuesto la costa localizada al orient...

Las casas cueva de Puerto Lumbreras

  Modos de habitar propios de otro tiempo han sido rescatados del olvido mediante la rehabilitación y puesta en valor de un peculiar tipo de vivienda. La historia lumbrerense tiene aquí uno de sus capítulos más significativos, unido a las vidas de muchos de sus vecinos hasta no hace tantos años.     Abrigos y oquedades en la roca han cobijado y servido de vivienda a los seres humanos desde la noche de los tiempos. De hecho, este tipo de hábitat se encuentra siempre relacionado por parte del imaginario colectivo con las épocas más remotas de nuestra existencia sobre la faz de la tierra. Pero vivir en cuevas no ha sido algo exclusivo del mundo prehistórico sino que ha formado parte de usos mucho más recientes, adaptados, eso sí, a las condiciones materiales de cada momento o periodo.    En Puerto Lumbreras se sitúa uno de los conjuntos de casas cueva más interesantes de nuestro país. Lo encontramos concretamente en torno al cerro conocido como El Castellar o ...

El fartet, un pez autóctono. Abanilla

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  El paraíso natural que constituye la cabecera del río Chícamo esconde un pequeño tesoro en la forma de un pez que puede encontrarse en muy pocos lugares. Las investigaciones realizadas sobre él han venido a confirmar su singularidad frente a otras poblaciones de la especie, todo un revulsivo para poder apreciar su valor pero también para garantizar su supervivencia en el futuro.    Cruzando el municipio de Abanilla de norte a sur y generando una extensa cuenca nos encontramos con el río Chícamo, afluente del Segura que nace a unos ocho kilómetros al noreste del casco urbano, concretamente en las estribaciones de la pedanía de Macisvenda. Aunque cuenta con cincuenta y cuatro kilómetros de recorrido hasta su desembocadura, solo los cinco primeros cuentan con un curso de agua de forma permanente. Y es precisamente la zona que ocupa su cabecera la que constituye una suerte de oasis y refugio del verdor en medio de lo que se ha venido en llamar la Palestina murciana por las ...

El monasterio de Santa Ana del Monte. Jumilla.

  Es un remanso de paz en la montaña jumillana, una simbiosis perfecta entre arquitectura y naturaleza y foco del misticismo franciscano donde tampoco faltan relatos que hablan de numerosos milagros. Es el monasterio o convento de Santa Ana del Monte o, como dicen en la localidad, “de la Abuelica Santa Ana”.      View this post on Instagram Una publicación compartida de 𝔼𝕝 ℝ𝕖𝕒𝕝 𝕀𝕟𝕗𝕒𝕟𝕥𝕒𝕕𝕠 𝕕𝕖 𝕊𝕒𝕟𝕥𝕒 𝔽𝕖 (@realinfantadodesantafe) Fue allá por el último tercio del siglo XVI cuando la Orden franciscana decidió acometer la construcción de este monasterio en el corazón de la Sierra de Santa Ana, en la umbría del monte Picacho (o Picarcho), y a unos cinco kilómetros al sur del núcleo urbano de Jumilla. Ya existía en el entorno, desde 1450, una ermita en el lugar donde según la tradición apareció una imagen de Santa Ana, madre de la Virgen María y por tanto abuela de Jesucristo. Las obras del convento finalizaron en ...

Fuente Caputa. Mula

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  Es un lugar que parece alejado de la civilización a la vez que es fácilmente accesible, un entorno silencioso solamente alterado por el sonido del discurrir de las aguas y un espacio para poder disfrutar de la naturaleza. Vamos a descubrir un pequeño paraíso enclavado en tierras muleñas.     Al norte del municipio de Mula, cerca del Embalse de la Cierva y casi en el centro geográfico de la Región de Murcia se ubica un espacio natural único y no demasiado conocido. Este rincón no es otro que Fuente Caputa, situado en el curso de la Rambla Perea y que se mantiene con abundancia de agua a lo largo de todo el año, incluyendo la seca y calurosa estación estival.   Este emblemático paraje y de un gran valor medioambiental es mucho más que la fuente que figura en su denominación. En realidad se trata de todo un sistema de pozas y cascadas formadas a partir de un manantial que arroja de media un caudal de cinco litros por segundo y que se nutre de las aguas que, procedente...

Lorquí y la antigua ciudad de Ilorci

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  Como un eco lejano de las luchas entre romanos y cartagineses sigue resonando el nombre de Ilorci. Lo hace especialmente en Lorquí, cuyos orígenes muchos relacionan con este antiguo enclave donde acabó sus días un afamado general de Roma.     Ayuntamiento de Lorquí A lo largo de la Historia y fundamentalmente al hablar de antiguas civilizaciones, han existido numerosas ciudades que en la actualidad resulta difícil ubicar o vincular con poblaciones del presente. En unos casos fueron abandonadas y sus ruinas quedaron enterradas esperando volver a salir a la luz de la mano de la arqueología y en otros, tanto sus vestigios como su nombre han quedado ocultos bajo un nuevo asentamiento, el actual, que posee ya otra denominación.    La segunda opción parece ser lo que sucede con Ilorci, una antigua ciudad de Hispania que fue protagonista de un importante episodio de la Segunda Guerra Púnica, el conflicto que a finales del siglo III a.C. enfrentó a Roma y Cartago por ...

El legado vikingo en Murcia

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  Primero la literatura y luego las películas y series de televisión o plataformas digitales han dado a conocer al gran público las correrías de los vikingos, hombres temibles procedentes de la lejana Escandinavia que se convirtieron en sinónimo de terror y pillaje. Hoy su recuerdo sigue presente también en Murcia, donde su herencia quizá sea mayor de lo que en un principio podría creerse.     Atemorizaron a buena parte de Europa con sus incursiones que se prolongaron desde finales del siglo VIII hasta mediados del XI. Si la cultura popular ha asociado con los vikingos el casco con cuernos, lo cual no se corresponde con la realidad, lo sí que se ajusta a la verdad es la destreza de este pueblo nórdico en el arte de la navegación y la voracidad de sus numerosos actos de pillaje allá donde llegaban y que provocaban el pánico de la casi siempre indefensa población local.    La Península Ibérica, en aquella época dividida entre los incipientes reinos y condados cris...

La Torre Vieja. Alguazas

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  En medio de la huerta alguaceña y a tiro de piedra de la confluencia de los ríos Mula y Segura se levanta un edificio que en tiempos era sinónimo de seguridad y poder. Varios nombres identifican hoy a lo que fue plaza fuerte y enclave señero.    A comienzos del siglo XIV Alguazas se convirtió en un señorío eclesiástico. Igual que otras posesiones pertenecientes a su madre María de Molina como Alcantarilla o Monteagudo, el rey de Castilla Fernando IV había entregado este territorio de la Vega del Segura al Obispado de Cartagena. Fue a cambio del castillo de Lubrín, situado en la actual provincia de Almería. Así, el prelado Pedro Peñaranda, quien estuvo al frente de la Diócesis entre 1327 y 1349, ordenó construir una fortificación sobre una pequeña elevación que dominaba una amplia zona de huerta próxima a los ríos. Las obras culminaron unos años después, siendo ya obispo Alonso de Vargas. El lugar pudo servir también para guardar, a modo de granero, los productos agrícol...

Albudeite, el pueblo del Allí vivió

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  La típica manera en que los murcianos hacen uso de la lengua castellana adquiere determinadas peculiaridades en puntos muy concretos del territorio que habitan. Así sucede en Albudeite, un pequeño pueblo donde su historia ha influido notablemente en las características que identifican su habla local.   Pedro J Pacheco, CC BY-SA 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0>, via Wikimedia Commons Una de las señas más identificativas de la Región de Murcia es su particular forma de hablar. Es el llamado dialecto murciano (no confundir con el panocho, que se referiría más específicamente a la Huerta de Murcia), un conjunto de hablas que aún teniendo una serie de características comunes difieren sensiblemente entre ellas dependiendo de la comarca e incluso de la localidad en cuestión. Un oído bien entrenado y acostumbrado a escuchar a hablantes murcianos de uno y otro sitio puede ser capaz de afinar y saber de dónde es exactamente su interlocutor.   En lugares ...

El Festival del Cante de las Minas. La Unión

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  Desde hace seis décadas el mundo del flamenco tiene una cita obligada en La Unión y su Festival Internacional del Cante de las Minas, un prestigioso certamen que hunde sus raíces en la que fue su principal actividad económica y fuente de trabajo y el mestizaje entre los cantes autóctonos de la zona y los traídos por los mineros andaluces.     Si hay una localidad de la Región de Murcia con un claro vínculo histórico con la minería ese es La Unión, no en vano enclavado en la denominada Sierra Minera que comparte con la vecina Cartagena. Esta actividad de explotación de minerales de plomo, hierro, plata y zinc generó un gran desarrollo que supuso el propio nacimiento del municipio. Se segregó justo del de Cartagena en 1860 como El Garbanzal y adquirió su nombre actual, La Unión, ocho años después. La población iría aumentando de forma considerable al ser las minas un foco de atracción para numerosos trabajadores que procedían, en su mayoría, de diversas partes de Andalucí...

El Barranco del Infierno. Librilla

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  Dos siniestros nombres acompañan a sendos barrancos situados en Librilla. Uno de ellos derivó en el propio nombre de la localidad mientras que el otro responde a un paisaje extraño y desolado que a pesar de todo no deja de ser bello y cautivador para todo aquel que se aventura a poner su pie en él.     Muchos de los nombres que identifican a los distintos lugares son bastante reveladores atendiendo a su significado o a lo que pretenden transmitir. Así sucede con el del municipio de Librilla, que con un origen árabe (ciertamente que la terminación –illa no puede disimularlo) y procediendo del término  Lymbraya , viene a significar “Barranco de los Espectros”. Así lo señalaba el renombrado cartógrafo Al-Idrisi a mediados del siglo XII. Este barranco, que quizá deba esta denominación a su verticalidad y el miedo que infunde asomarse a él, se corresponde con la llamada rambla de Librilla o río Orón que atraviesa la población.    Pero sin salirnos del territor...