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El monasterio de Santa Ana del Monte. Jumilla.

  Es un remanso de paz en la montaña jumillana, una simbiosis perfecta entre arquitectura y naturaleza y foco del misticismo franciscano donde tampoco faltan relatos que hablan de numerosos milagros. Es el monasterio o convento de Santa Ana del Monte o, como dicen en la localidad, “de la Abuelica Santa Ana”.      View this post on Instagram Una publicación compartida de 𝔼𝕝 ℝ𝕖𝕒𝕝 𝕀𝕟𝕗𝕒𝕟𝕥𝕒𝕕𝕠 𝕕𝕖 𝕊𝕒𝕟𝕥𝕒 𝔽𝕖 (@realinfantadodesantafe) Fue allá por el último tercio del siglo XVI cuando la Orden franciscana decidió acometer la construcción de este monasterio en el corazón de la Sierra de Santa Ana, en la umbría del monte Picacho (o Picarcho), y a unos cinco kilómetros al sur del núcleo urbano de Jumilla. Ya existía en el entorno, desde 1450, una ermita en el lugar donde según la tradición apareció una imagen de Santa Ana, madre de la Virgen María y por tanto abuela de Jesucristo. Las obras del convento finalizaron en ...

Fuente Caputa. Mula

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  Es un lugar que parece alejado de la civilización a la vez que es fácilmente accesible, un entorno silencioso solamente alterado por el sonido del discurrir de las aguas y un espacio para poder disfrutar de la naturaleza. Vamos a descubrir un pequeño paraíso enclavado en tierras muleñas.     Al norte del municipio de Mula, cerca del Embalse de la Cierva y casi en el centro geográfico de la Región de Murcia se ubica un espacio natural único y no demasiado conocido. Este rincón no es otro que Fuente Caputa, situado en el curso de la Rambla Perea y que se mantiene con abundancia de agua a lo largo de todo el año, incluyendo la seca y calurosa estación estival.   Este emblemático paraje y de un gran valor medioambiental es mucho más que la fuente que figura en su denominación. En realidad se trata de todo un sistema de pozas y cascadas formadas a partir de un manantial que arroja de media un caudal de cinco litros por segundo y que se nutre de las aguas que, procedente...

Lorquí y la antigua ciudad de Ilorci

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  Como un eco lejano de las luchas entre romanos y cartagineses sigue resonando el nombre de Ilorci. Lo hace especialmente en Lorquí, cuyos orígenes muchos relacionan con este antiguo enclave donde acabó sus días un afamado general de Roma.     Ayuntamiento de Lorquí A lo largo de la Historia y fundamentalmente al hablar de antiguas civilizaciones, han existido numerosas ciudades que en la actualidad resulta difícil ubicar o vincular con poblaciones del presente. En unos casos fueron abandonadas y sus ruinas quedaron enterradas esperando volver a salir a la luz de la mano de la arqueología y en otros, tanto sus vestigios como su nombre han quedado ocultos bajo un nuevo asentamiento, el actual, que posee ya otra denominación.    La segunda opción parece ser lo que sucede con Ilorci, una antigua ciudad de Hispania que fue protagonista de un importante episodio de la Segunda Guerra Púnica, el conflicto que a finales del siglo III a.C. enfrentó a Roma y Cartago por ...

El legado vikingo en Murcia

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  Primero la literatura y luego las películas y series de televisión o plataformas digitales han dado a conocer al gran público las correrías de los vikingos, hombres temibles procedentes de la lejana Escandinavia que se convirtieron en sinónimo de terror y pillaje. Hoy su recuerdo sigue presente también en Murcia, donde su herencia quizá sea mayor de lo que en un principio podría creerse.     Atemorizaron a buena parte de Europa con sus incursiones que se prolongaron desde finales del siglo VIII hasta mediados del XI. Si la cultura popular ha asociado con los vikingos el casco con cuernos, lo cual no se corresponde con la realidad, lo sí que se ajusta a la verdad es la destreza de este pueblo nórdico en el arte de la navegación y la voracidad de sus numerosos actos de pillaje allá donde llegaban y que provocaban el pánico de la casi siempre indefensa población local.    La Península Ibérica, en aquella época dividida entre los incipientes reinos y condados cris...

La Torre Vieja. Alguazas

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  En medio de la huerta alguaceña y a tiro de piedra de la confluencia de los ríos Mula y Segura se levanta un edificio que en tiempos era sinónimo de seguridad y poder. Varios nombres identifican hoy a lo que fue plaza fuerte y enclave señero.    A comienzos del siglo XIV Alguazas se convirtió en un señorío eclesiástico. Igual que otras posesiones pertenecientes a su madre María de Molina como Alcantarilla o Monteagudo, el rey de Castilla Fernando IV había entregado este territorio de la Vega del Segura al Obispado de Cartagena. Fue a cambio del castillo de Lubrín, situado en la actual provincia de Almería. Así, el prelado Pedro Peñaranda, quien estuvo al frente de la Diócesis entre 1327 y 1349, ordenó construir una fortificación sobre una pequeña elevación que dominaba una amplia zona de huerta próxima a los ríos. Las obras culminaron unos años después, siendo ya obispo Alonso de Vargas. El lugar pudo servir también para guardar, a modo de granero, los productos agrícol...

Albudeite, el pueblo del Allí vivió

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  La típica manera en que los murcianos hacen uso de la lengua castellana adquiere determinadas peculiaridades en puntos muy concretos del territorio que habitan. Así sucede en Albudeite, un pequeño pueblo donde su historia ha influido notablemente en las características que identifican su habla local.   Pedro J Pacheco, CC BY-SA 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0>, via Wikimedia Commons Una de las señas más identificativas de la Región de Murcia es su particular forma de hablar. Es el llamado dialecto murciano (no confundir con el panocho, que se referiría más específicamente a la Huerta de Murcia), un conjunto de hablas que aún teniendo una serie de características comunes difieren sensiblemente entre ellas dependiendo de la comarca e incluso de la localidad en cuestión. Un oído bien entrenado y acostumbrado a escuchar a hablantes murcianos de uno y otro sitio puede ser capaz de afinar y saber de dónde es exactamente su interlocutor.   En lugares ...

El Festival del Cante de las Minas. La Unión

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  Desde hace seis décadas el mundo del flamenco tiene una cita obligada en La Unión y su Festival Internacional del Cante de las Minas, un prestigioso certamen que hunde sus raíces en la que fue su principal actividad económica y fuente de trabajo y el mestizaje entre los cantes autóctonos de la zona y los traídos por los mineros andaluces.     Si hay una localidad de la Región de Murcia con un claro vínculo histórico con la minería ese es La Unión, no en vano enclavado en la denominada Sierra Minera que comparte con la vecina Cartagena. Esta actividad de explotación de minerales de plomo, hierro, plata y zinc generó un gran desarrollo que supuso el propio nacimiento del municipio. Se segregó justo del de Cartagena en 1860 como El Garbanzal y adquirió su nombre actual, La Unión, ocho años después. La población iría aumentando de forma considerable al ser las minas un foco de atracción para numerosos trabajadores que procedían, en su mayoría, de diversas partes de Andalucí...